Claves para mantener una mente sana y un cuento terapéutico

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Cultivar una mente sana. 12 claves para mantener tu mente vacía

¿Sabías que una mente vacía funciona mucho mejor que una que produce pensamientos todo el tiempo? En este post te contamos 12 claves para mantener la mente sana y un cuento que te invita a dejar de pensar.


Cultivar una mente zen

Una mente vacía es una mente zen.

Imagina tu mente como un círculo blanco.

Este círculo a lo largo de la semana se llena de cosas, situaciones y personas.

Algunas te despiertan experiencias agradables, neutras y desagradables.

El resultado de tu vaciado o llenado mental es cómo te sientes mientras transitas la semana.

El mundo moderno nos llena de inputs, aprender a vaciarse es imprescindible. Vivir con pocas cosas en nuestra mente garantizará nuestra salud mental.

 Una mochila de poco peso nos facilita caminar el camino.

¿Cómo hacer para vaciar la mente?

  1.  Meditar, hacer yoga, caminar por el bosque,…Actividades físicas y de conexión corporal.
  2. No abusar de las redes sociales, aprender a dosificar el consumo de inputs digitales.
  3. En las interacciones sociales. Diferenciar si el problema lo tengo yo o mi interlocutor. Que un camarero o tu madre estén de malhumor no debe ocupar tu mente más de 2 minutos.
  4. Tratarte como un objeto sagrado donde no deben entrar suciedades ajenas.
  5. Defenderte del demonio del stress, para hacer una tarea de un modo eficaz no hace falta estar en modo infarto. Cuida de tu corazón físico y emocional.
  6. Decir no a más cosas y centrarte solo en las cosas esenciales y que dan sentido a tu vida, las que hacen la diferencia entre tu propósito de vida y lo vulgar.
  7. Busca la alegría y la paz sencillas, mirar a las nubes moverse no es perder el tiempo.
  8. Busca hacer una cosa de una en una, ¿puedes bajar el ascensor sin enviar un whattsapp, y respirando un poco?
  9. Deja ir el pasado, ocupa tu mente con elementos del presente. Y no hagas muchos viajes al futuro, los justos para proyectar tu energía en misiones vitales que dan sentido a la vida.
  10. Busca el silencio externo y el interno. Disfruta de los espacios de silencio. Aprovecha los espacios de transición, en el bus puedo respirar un poco antes de entrar en otra zona de vida, sea el trabajo o el hogar.
  11. Comienza a decir no a algunas cuestiones, no todo puede entrar en tu mente. Acuérdate de que tu mente es sagrada, debes cuidarla y protegerla de los virus externos.
  12.  Disfruta del espacio vacío, deja de tenerle miedo al vacío, descansa en él, si te perturba es que no está vacío.

Al reducir los fenómenos mentales es más fácil centrarse.

Y a menos elementos perturbadores en la mente más fácil ser feliz.

Menos es más cuando hablamos de contenidos mentales.

Una mente vacía funciona mucho mejor, gana en potencia al tener mayor espacio en tu software y nos da mayor claridad.

Vigila siempre lo que entra y sale de tu mente.

Os dejamos con un cuento, que ojalá le siente bien a tu sagrada mente.

Un cuento para aclarar tu mente:

Buda y sus discípulos emprendieron un largo viaje durante el cual atravesarían diferentes ciudades. Un día muy caluroso, divisaron un lago y se detuvieron, asediados por la sed. Buda le pidió a su discípulo más joven, famoso por su carácter impaciente.

– Tengo sed. ¿Puedes traerme un poco de agua de ese lago?

El discípulo se dirigió hacia el lago pero cuando llegó, vio que justo en ese momento, un carro de bueyes estaba atravesándolo. Como resultado, el agua se volvió muy turbia. El discípulo pensó: “No puedo darle al maestro esta agua fangosa para beber”.

Así que regresó y le dijo a Buda:

– El agua del lago es muy fangosa. No creo que podamos beberla.

Al cabo de media hora, Buda le pidió al mismo discípulo que volviera al lago y le trajera un poco de agua para beber. El discípulo regresó al lago.

Sin embargo, para su pesar, descubrió que el agua seguía sucia. Regresó y se lo dijo a Buda, esta vez con tono concluyente:

– El agua de ese lago no se puede beber, será mejor que caminemos hasta el pueblo para que los aldeanos nos den de beber.

Buda no le respondió, pero tampoco se movió. Al cabo de un tiempo, le pidió al mismo discípulo que regresara al lago y le trajera agua.

El discípulo se encaminó al lago porque no quería desafiar a su maestro, pero se sentía furioso de que lo enviara una y otra vez al lago, cuando ya sabía que aquella agua fangosa no se podía beber.

Sin embargo, cuando llegó, el agua era cristalina. Así que recogió un poco y se la llevó a Buda.

Buda miró el agua, y luego le dijo a su discípulo:

– ¿Qué hiciste para limpiar el agua?

El discípulo no entendía la pregunta, era evidente que no había hecho nada. Buda le explicó:

– Esperas y la dejas ser. Así el barro se asienta por sí solo, y tienes agua limpia. ¡Tu mente también es así! Cuando se perturba, solo tienes que dejarla estar. Dale un poco de tiempo. No seas impaciente. Encontrará el equilibrio por sí misma. No tienes que hacer ningún esfuerzo para calmarla. Todo pasará si no te aferras.

Por Jordi Gil Martin – Co-Director Gestalt Salut Psicoterapia

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