Meditación

La meditación (del latín meditatĭo, -ōnis) describe la práctica de un estado de atención concentrada, sobre un objeto , en relación a algo sea externo como una vela, el transcurrir del pensamiento, la propia consciencia, nuestras emociones y sensaciones, esta práctica permite la observación de lo que acontece sea interno o externo.

 

La palabra «meditación» viene del latín meditatio, que originalmente indica un tipo de ejercicio intelectual, ya que meditar es una actividad fruto de la mente para observarse así misma u otros contenidos de la conciencia. Es la mirada de la conciencia.

 

Según Sákyong Mipham Rimpoché significa familiaridad, familiarizarse con nuestra experiencia familiarizarse con o acostumbrarse a algo, la cuestión es que podemos enfocar nuestra atención y mantener su foco, podemos intervenir con nuestras actitud hacia algo o alguien, desde meditar caminando a meditar tomando atención a mi respirar, nos podemos familiarizar o convivir con algo pudiendo así reconocer nuevos significados y quitar capas a la cebolla.

 

La meditación implica:

-Un estado de concentración sobre la realidad del momento presente, meditar nos conecta al presente ya que solo puede darse en este.

-Un estado-testigo desde el cual podemos contemplar nuestro pensar, emocionar y nuestros impulsos sin ser poseídos por estos fenómenos, poder experimentarlos sin actuar en quietud sentir la actividad. Podemos dejar fluir las sensaciones, emociones, impulsos y energías corporales, normalmente sin intervenir en ellas, pero tampoco dejándose llevar o enredar, de manera que muestran finalmente una tendencia a reordenarse por sí solas; aunque existen métodos de reflexión y técnicas de concentración en que la conciencia las puede manejar.

-Una concentración en la cual la atención es liberada de su actividad común y es focalizada en dirección a algo que nos permite salir de nuestra actividad mental habitual.

-Una focalización de la mente en un único objeto de percepción, como por ejemplo la respiración o la recitación constante de un vocablo o de una sucesión de ellos, los conocidos mantras o la palabra sagrada Om.

-Un contactar con lo que somos, meditar dejando fluir libremente las imágenes mentales, sean claras o confusas, facilita la no identificación con la experiencia si no que el yo que vive la experiencia.

 

La meditación no solo puede tener un sentido religioso sino estar también enfocada en el mantenimiento de la salud física o mental, e incluso puede tener el propósito de estar con nosotros mismos y hallar nuestras propias respuestas, facilita el reencuentro con nuestro cuerpo, deseos, necesidades.

 

Existe una amplia variedad de guías y enseñanzas para la meditación, una buena guía es usar la que más se adapta a nuestra manera de ser o hacer, para facilitar su práctica.

 

Estudios científicos han demostrado que algunas técnicas de meditación ayudan a mejorar o prevenir fortaleciendo la concentración, la memoria y el sistema inmunitario y la salud en general, alimentando nuestra bienestar y alegría vital, conectándonos a nuestra capacidad de autosanación.

 

Meditar, según el zen, es la condición natural de la conciencia humana que facilita conectarnos a nuestra capacidad de comprender el sentido de nuestra existencia, facilita el autoconocimiento.

 

La práctica de un sistema o rutina de meditación habitual u ocasional facilita el encuentro con nosotros mismos y devolver a la mente su naturaleza flexible y no dejar que se rigidifique por el cotidiano.

 

Las técnicas de aproximación a la meditación varían desde observar la respiración, visualizar algún pensamiento positivo o imagen inspiradora, enfocar algún objeto, zona del cuerpo o imagen (como una vela, un mándala o el bajo vientre), las invocaciones…

 

Meditar facilita contactar con aquello que somos, y con aquello que siempre nos acompaña, en este sentido es un acto espiritual íntimo.

La mayoría utilizan la respiración como centro porque es el puente que aúna el cuerpo físico, lo emocional y lo cognitivo con el presente, la respiración es la manifestación más clara del presente.

 

El meditar ayuda a centrar la mente y a soltar ansiedad. Mejora la comprensión de nuestros objetivos y motivaciones, equilibrando el carácter ya que implica una reunión conmigo mismo. Es como una medicina o terapia de la que disponemos de forma natural sólo estableciendo un foco de atención que nos sea útil, que nos ali-mente.

 

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